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El médico infectólogo del Hospital Ramón y Cajal de Madrid, José Antonio Pérez Molina, ha sido nombrado nuevo presidente del Grupo de Estudio del Sida de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (GeSIDA), en sustitución de Antonio Rivero.

Para el nuevo presidente de GeSIDA, que estará en el cargo dos años, los retos claves en la lucha contra el VIH vienen marcados en la actualidad por tres prioridades muy concretas: el avance en la prevención, mediante una mayor información y concienciación de la necesidad de tomar precauciones, especialmente en colectivos más expuestos y a través de estrategias como la profilaxis pre-exposición (PrEP).

Asimismo, tiene como objetivo la disminución de los casos de diagnóstico tardío, aprovechando todas las oportunidades de detección que se presentan tanto en la Atención Primaria como en la hospitalaria; el estudio de nuevas estrategias de tratamiento de tratamiento antirretroviral y la lucha contra las comorbilidades y coinfecciones asociadas al VIH, campo éste último en el que la investigación científica española se sitúa a la altura de la mejor del mundo.

En relación con el primero de los retos, el avance en las estrategias de prevención, el nuevo presidente de Gesida considera prioritario frenar las nuevas transmisiones por vía sexual entre hombres, que puede considerarse el primer gran objetivo en la lucha contra el VIH en nuestro país en el próximo lustro. Y es que, en la actualidad, la epidemia del VIH en España es de predominio sexual, con preeminencia de los hombres que tienen relaciones sexuales con hombres, grupo este que es el único en el que aumentan las tasas de nuevos diagnósticos de VIH y también las cifras de prevalencia.

“El 30 por ciento de los infectados de VIH no lo saben y son el origen del 70 por ciento de las nuevas transmisiones. Ocurre además que la mayoría de los diagnósticos de VIH son evitablemente tardíos, por lo que el diagnóstico precoz debería ser una prioridad tanto para las autoridades como para los profesionales”, ha comentado.

En relación con las coinfecciones, ha subrayado la importancia de dedicar recursos a la hepatitis C (en especial, universalizar el tratamiento con los nuevos antivirales de acción directa que podrían permitir erradicar la infección por este virus a medio plazo), la infección por el virus del papiloma humano y la tuberculosis; enfermedades infecciosas que continúan siendo prevalentes en la población infectada por el VIH en nuestro medio.

Del mismo modo, ha destacado que como, consecuencia del éxito del tratamiento antirretroviral, hay un envejecimiento gradual de las personas infectadas por el VIH, entre las cuales pueden presentarse comorbilidades propias de la edad como las enfermedades cardiovasculares, los trastornos metabólicos, la enfermedad renal, la osteoporosis y el deterioro cognitivo; aspectos cuyo adecuado cuidado es tan importante como el control del VIH.

Pérez Molina se ha propuesto de manera específica mantener e intensificar la colaboración con organismos sanitarios, asistenciales y de investigación, fruto de la cual en los últimos años se han realizado o renovado distintos documentos consensos, con recomendaciones para los profesionales sanitarios que intervienen en la atención de pacientes infectados.

“Las reclamaciones que venimos haciéndole profesionales y grupos políticos, ya que sólo así conseguiremos preservar la calidad de la atención en nuestro país y asegurar el relevo generacional de los médicos que han de atender a los miles de pacientes que en España padecen algún tipo de patología infecciosa”, ha zanjado.

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